HomePatologíaApnea obstructiva del sueño

Apnea obstructiva del sueño

Curso clínico
Crónica
Población
Adultos y Población infantil

Áreas clínicas

Trastornos del sueño

Síntomas principales

  • Ronquido intenso y entrecortado
  • Pausas respiratorias durante el sueño
  • Somnolencia durante el día
  • Sueño no reparador
  • Cefalea matutina
  • Levantarse a orinar por la noche

El cansancio que no se arregla durmiendo más

Duermes ocho horas y te levantas como si hubieras trabajado toda la noche. Te quedas dormido delante del televisor a las diez, pero por la mañana te cuesta arrancar. Conduces con la ventanilla bajada porque hay tramos en los que sientes que te vas. Y en casa alguien lleva tiempo diciéndotelo: roncas mucho y, a veces, te quedas callado unos segundos, demasiados, hasta que coges aire de golpe.

Eso tiene nombre y tratamiento. Se llama apnea obstructiva del sueño, es una de las enfermedades respiratorias más frecuentes y una de las más infradiagnosticadas: muchas personas conviven con ella años atribuyendo los síntomas a la edad o al estrés.

No es la edad. Es una enfermedad que se diagnostica con una prueba objetiva, que se gradúa y que se trata.

¿Qué es la apnea obstructiva del sueño?

La apnea obstructiva del sueño (AOS) es un trastorno respiratorio que ocurre solo mientras duermes. Durante el sueño, la musculatura que mantiene abierta la faringe se relaja; en algunas personas esa relajación, sumada a factores anatómicos, hace que la vía aérea superior se estreche o se colapse.

Cuando el colapso es total y el aire deja de pasar al menos diez segundos, hablamos de apnea. Cuando es parcial, con una reducción del flujo acompañada de caída del oxígeno o de un microdespertar, hablamos de hipopnea. Lo característico es que el esfuerzo por respirar continúa: el diafragma sigue trabajando contra una vía cerrada hasta que el cerebro genera un microdespertar que la reabre. Dura segundos y no se recuerda, pero fragmenta el sueño una y otra vez.

El resultado es doble: un sueño que nunca llega a ser reparador, y ciclos repetidos de caída y recuperación del oxígeno que activan el sistema nervioso simpático, elevan la tensión arterial nocturna y generan inflamación. Por eso la apnea no tratada no es solo un problema de cansancio, sino un factor de riesgo cardiovascular y metabólico.

Conviene distinguirla de la apnea central, mucho menos frecuente, en la que el cerebro no llega a enviar la orden de respirar y no hay esfuerzo torácico. La distinción cambia el tratamiento, y solo las pruebas que registran el esfuerzo respiratorio permiten diferenciarlas.

Cómo se manifiesta: síntomas

Por la noche:

  • Ronquido habitual e intenso, entrecortado: fuerte, silencio, y un ronquido de recuperación aún más sonoro.
  • Pausas respiratorias presenciadas y despertares con sensación de ahogo.
  • Sueño agitado, sudoración nocturna y sequedad de boca al despertar.
  • Nicturia: levantarse dos o más veces a orinar sin causa urológica. Casi nadie lo relaciona con la respiración.

De día:

  • Somnolencia excesiva: dormirse viendo la televisión, en reuniones o, lo más relevante, conduciendo.
  • Sueño no reparador pese a dormir lo suficiente, y cefalea matutina.
  • Fallos de concentración y memoria, atribuidos casi siempre a sobrecarga laboral.
  • Irritabilidad, ánimo bajo y disminución de la libido.

El papel de la pareja como testigo

El mejor informador no suele ser el paciente: tú no ves tus apneas ni recuerdas tus microdespertares, y has normalizado el cansancio. Quien duerme a tu lado lleva tiempo contando los segundos de silencio, así que le pedimos que acuda a la primera consulta. Si duermes solo, no pasa nada: hay escalas validadas de somnolencia y de riesgo, y la exploración de la vía aérea superior orienta la sospecha.

Por qué aparece: causas y factores de riesgo

Es la suma de una vía aérea superior colapsable y de factores que agravan ese colapso.

  • Exceso de peso, en especial la grasa cervical y abdominal: el factor modificable más importante, aunque hay pacientes delgados con apnea grave.
  • Factores anatómicos: mandíbula pequeña o retraída, paladar blando alargado, amígdalas hipertróficas, desviación septal o hipertrofia de cornetes. En la infancia, la hipertrofia de amígdalas y adenoides es la causa principal.
  • Obstrucción nasal crónica, que obliga a respirar por la boca: rinitis, rinosinusitis crónica, poliposis.
  • Sexo y edad: más frecuente en hombres; en mujeres aumenta tras la menopausia.
  • Alcohol vespertino, tabaco, sedantes e hipnóticos, e hipotiroidismo.
  • Dormir boca arriba: en algunos pacientes los eventos se concentran en supino.

Riesgo cardiovascular y seguridad al volante

Se asocia de forma consistente con hipertensión arterial —especialmente la resistente al tratamiento—, fibrilación auricular, cardiopatía isquémica, insuficiencia cardiaca, ictus y peor control de la diabetes tipo 2. Si llevas tiempo ajustando fármacos sin conseguir cifras tensionales aceptables, el sueño es un lugar razonable donde mirar.

La somnolencia diurna deteriora además el tiempo de reacción, y la apnea está reconocida como factor de riesgo de accidentes de tráfico y laborales: la normativa española de aptitud para la conducción exige que esté diagnosticada, tratada y controlada.

Apnea del sueño y asma

Es uno de los factores que empeoran el control del asma: se asocia a más síntomas nocturnos, más agudizaciones y peor respuesta al tratamiento inhalado. Cuando un asma no termina de controlarse pese a un tratamiento correcto y una buena técnica de inhalación, estudiar el sueño forma parte de un abordaje completo.

Cómo la diagnosticamos en Clínica Thodos

El diagnóstico no se establece por la clínica, sino con un registro objetivo del sueño.

1. Valoración por el neumólogo. El Dr. Alberto Caballero realiza una historia de sueño detallada, aplica cuestionarios validados de somnolencia (Epworth) y de riesgo (STOP-Bang) y explora la vía aérea superior y el perímetro cervical. De ahí sale la indicación de la prueba adecuada.

2. Poligrafía respiratoria nocturna: la prueba principal. Es el estudio de elección cuando la sospecha clínica es alta. Se realiza en tu domicilio y registra el flujo de aire, el ronquido, el esfuerzo respiratorio torácico y abdominal, la saturación de oxígeno y la posición corporal. Con esos canales se calcula el IAH, se distingue lo obstructivo de lo central y se valora cuánto pesa la postura. El trazado lo revisa manualmente un neumólogo: el análisis automático del software es un punto de partida, no un informe.

3. Pulsioximetría nocturna: cribado y control. Registra solo la saturación de oxígeno y la frecuencia cardiaca con un sensor en el dedo. La usamos como cribado cuando la sospecha es baja o dudosa, y como control de un tratamiento ya instaurado, para comprobar que sigue corrigiendo las desaturaciones.

La diferencia entre ambas

La pulsioximetría mide las consecuencias: cuánto y cuántas veces cae el oxígeno. La poligrafía mide además el mecanismo: si el aire deja de pasar, si sigue habiendo esfuerzo por respirar, si ocurre boca arriba. Por eso la pulsioximetría no permite calcular un IAH ni diagnosticar por sí sola una apnea, y un registro normal en alguien con síntomas claros no descarta la enfermedad: hay pacientes jóvenes y delgados con muchos eventos y pocas desaturaciones.

¿Cuándo hace falta polisomnografía?

La polisomnografía es el estudio completo en unidad de sueño hospitalaria: añade electroencefalograma y registro ocular y muscular, identifica las fases del sueño y mide el tiempo dormido real. La indicamos cuando la poligrafía es negativa o dudosa pero los síntomas persisten, cuando sospechamos otro trastorno del sueño (narcolepsia, piernas inquietas, insomnio complejo) y cuando hay enfermedad cardiopulmonar inestable o sospecha de hipoventilación. La poligrafía, además, calcula el índice sobre el tiempo de registro y no sobre el de sueño real, por lo que tiende a dar cifras algo inferiores.

Cómo se lee el resultado

El parámetro de partida es el IAH (índice de apnea-hipopnea): apneas e hipopneas por hora.

IAH (eventos/hora) Interpretación
Menos de 5 Dentro de la normalidad
Entre 5 y menos de 15 Apnea obstructiva leve
Entre 15 y menos de 30 Apnea obstructiva moderada
30 o más Apnea obstructiva grave

Se considera diagnóstica un IAH igual o superior a 15 con predominio de eventos obstructivos, o bien un IAH igual o superior a 5 con síntomas relevantes —somnolencia, sueño no reparador, fatiga— o comorbilidad cardiovascular o metabólica.

Ahora bien, el IAH es el punto de partida, no el final. Los consensos internacionales actuales son explícitos: clasificar la gravedad únicamente por ese número resulta insuficiente, porque no captura la heterogeneidad de la enfermedad. El informe integra además la carga de hipoxemia (tiempo con saturación por debajo del 90 %, saturación mínima, índice de desaturaciones), la somnolencia y su impacto diario, el peso de la posición supina y la comorbilidad cardiovascular. Dos personas con el mismo IAH pueden necesitar planes distintos.

Tratamiento

El tratamiento se construye por escalones y casi nunca es una sola cosa.

Peso y medidas generales. Son la base en todos los casos: una reducción de peso sostenida disminuye el número de eventos y en algunas apneas leves puede ser suficiente. Se acompaña de horarios regulares, evitación del alcohol y de sedantes antes de acostarse, abandono del tabaco y tratamiento de la obstrucción nasal. Lo trabajamos junto con Nutrición, porque la recomendación genérica de perder peso rara vez funciona sola.

Tratamiento posicional. Indicado cuando la poligrafía demuestra que los eventos se concentran boca arriba: sencillo, bien tolerado y a menudo infrautilizado.

Dispositivo de avance mandibular (DAM). Férula intraoral a medida que adelanta la mandíbula y amplía el espacio faríngeo. Es opción de primera línea en la apnea leve, alternativa en casos moderados seleccionados y una salida razonable cuando la CPAP no se tolera. Requiere valoración dental previa y controles de eficacia.

CPAP. Es el tratamiento de referencia en la apnea moderada y grave, y en la leve con síntomas o comorbilidad relevante. Un flujo de aire a presión actúa como férula neumática que impide el colapso y corrige los eventos desde las primeras noches de uso adecuado. Lo determinante no es indicarla, sino adaptarla: mascarilla, presión y resolución de fugas o intolerancia en las primeras semanas, que son las que deciden la adherencia.

Cirugía otorrinolaringológica en casos seleccionados. No es un tratamiento universal del adulto, pero tiene indicaciones claras: obstrucción nasal que impide tolerar la CPAP, hipertrofia amigdalar marcada y determinadas alteraciones faríngeas. En la edad pediátrica, la adenoamigdalectomía es el tratamiento principal. La valora Otorrinolaringología junto con neumología.

Controlar lo de alrededor —rinitis, reflujo o un asma mal controlada, con espirometría cuando procede— no sustituye al tratamiento, pero mejora su resultado.

Convivir con la apnea del sueño: qué está en tu mano

  • Usa el tratamiento todas las noches, también fuera de casa: su eficacia depende de las horas de uso.
  • Comenta los problemas de adaptación en lugar de soportarlos: fugas, marcas o presión excesiva casi siempre tienen solución técnica.
  • Cuida el peso: pequeñas pérdidas mantenidas rinden más que dietas intensas y breves.
  • Evita el alcohol antes de acostarte, no tomes hipnóticos por tu cuenta y duerme de lado si tu estudio mostró predominio supino.
  • No conduzcas con sueño. Si notas somnolencia al volante, para, y coméntalo en consulta: es información clínica.
  • Acude a los controles: lo que funcionaba hace tres años puede necesitar ajuste.

Por qué tratarte en Clínica Thodos

  • Estudio del sueño domiciliario sin lista de espera, programado en días.
  • Interpretación manual por neumólogo, evento por evento; el informe automático no es un diagnóstico.
  • Gravedad valorada de forma integrada según los consensos vigentes: IAH, hipoxemia, somnolencia y comorbilidad cardiovascular.
  • Escalado lógico de pruebas: si la pulsioximetría no es concluyente pasamos a poligrafía, y si esta no explica tus síntomas, a polisomnografía.
  • Equipo multidisciplinar en el mismo centro: Neumología, Otorrinolaringología, Nutrición y Fisioterapia Respiratoria, con acompañamiento en la adaptación al tratamiento.

Preguntas frecuentes

¿Roncar siempre significa que tengo apnea del sueño?

No: se puede roncar sin tener apnea. Lo que orienta es el ronquido entrecortado, con pausas y ronquido de recuperación, sobre todo con cansancio diurno, despertares con ahogo o hipertensión. La única forma de saberlo es registrar una noche.

Duermo solo y nadie puede decirme si dejo de respirar, ¿cómo lo sé?

Con los síntomas diurnos y con la prueba. La somnolencia, la cefalea matutina, la nicturia y la sequedad de boca bastan para indicar un estudio: no hace falta un testigo para diagnosticar.

¿La apnea del sueño se cura?

Se controla, y en general muy bien. En apneas leves, la pérdida de peso, el tratamiento posicional o un avance mandibular pueden normalizar el estudio; en las moderadas y graves, la CPAP corrige los eventos mientras se utiliza.

¿Puedo conducir si tengo apnea del sueño?

La normativa exige que estén diagnosticados, tratados y controlados. En la práctica, tratarte es lo que te permite conducir con seguridad y regularizar tu permiso. Si eres profesional del transporte, coméntalo en la primera consulta.

Tengo asma y no acabo de controlarla, ¿puede tener que ver con el sueño?

Puede. La apnea obstructiva es un factor reconocido de mal control del asma, y tratarla mejora los síntomas nocturnos y el control global.

Mi hijo ronca y duerme mal, ¿es lo mismo?

No exactamente. La apnea infantil tiene causas distintas —con frecuencia hipertrofia de amígdalas y adenoides—, se manifiesta más con hiperactividad y problemas de atención que con somnolencia, y sus criterios son diferentes. La valoramos entre Pediatría, Otorrinolaringología y Neumología.

¿Cuánto cuesta el estudio y el tratamiento de la apnea del sueño en Granada?

Consúltanos las tarifas actualizadas de la consulta, del estudio domiciliario y del seguimiento. Te informamos sin compromiso por teléfono, WhatsApp o email.

Contenido revisado por Dr. Alberto Caballero Vázquez — Fecha de revisión: 3 de septiembre de 2026 · Próxima revisión: marzo de 2028

Este contenido tiene fines informativos y no sustituye una consulta médica.

Llevas años levantándote cansado y nadie te ha explicado por qué.

Un estudio del sueño puede aclararlo. Pide cita con nuestro neumólogo en Clínica Thodos.

Pedir cita