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Asma

Patología Th2
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Áreas clínicas

Vía respiratoria inferior

Síntomas principales

  • Dificultad para respirar
  • Sibilancias o pitos en el pecho
  • Tos, sobre todo nocturna
  • Opresión torácica
  • Síntomas con el ejercicio, la risa o el aire frío

Cuando respirar deja de ser automático

Hay noches que te despiertas con el pecho cerrado y te sientas en la cama a esperar que pase. Hay cuestas de Granada que subes contando los pasos. Hay resfriados que a los demás les duran cuatro días y a ti se te bajan al pecho durante tres semanas. Y hay un inhalador azul que usas cada vez más, aunque te repitas que es «cosa del polen».

El asma casi nunca empieza con una crisis espectacular, sino con una adaptación silenciosa: dejas de correr, evitas la casa donde hay gato. Te acostumbras a respirar peor y llamas normalidad a lo que no lo es.

Una parte importante del mal control no se explica por la gravedad del asma, sino por un diagnóstico incompleto, una técnica de inhalación deficiente o comorbilidades que nadie ha tratado.

¿Qué es el asma?

El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de los bronquios. La palabra clave es inflamación: por debajo de los síntomas hay una mucosa bronquial irritada, hinchada y con exceso de moco, también los días en que respiras bien.

Sobre esa inflamación ocurren dos cosas. El músculo que rodea el bronquio se contrae ante estímulos que a otra persona no le harían nada —el frío, el humo, el ejercicio, un ácaro—: es la hiperrespuesta bronquial. Y el bronquio se estrecha, con lo que el aire sale con dificultad y aparecen los pitos y la tos.

De ahí el rasgo que define al asma: la variabilidad. Los síntomas van y vienen, empeoran de madrugada y —esto es fundamental— la obstrucción bronquial es reversible, de forma espontánea o con tratamiento.

En una parte muy importante de los pacientes esa inflamación es de tipo 2 o Th2: participan los eosinófilos, la IgE y unas interleucinas concretas. Es el mismo mecanismo que sostiene la rinitis alérgica, la dermatitis atópica, la poliposis nasal y la esofagitis eosinofílica. Identificarlo no es un detalle académico: es lo que permite elegir el tratamiento.

Asma alérgica

El fenotipo más frecuente, y el que suele empezar en la infancia o la adolescencia. Hay sensibilización demostrable a alérgenos —ácaros, pólenes, epitelios, hongos— y los síntomas se relacionan con la exposición. Casi siempre convive con rinitis alérgica.

Asma eosinofílica de inicio tardío

Aparece en la edad adulta, a menudo sin historia previa de alergia. Cursa con eosinofilia e inflamación T2 marcada y suele asociarse a poliposis nasal y rinosinusitis crónica. Pasa desapercibida si no se buscan biomarcadores.

Asma no alérgica

Sin sensibilización alérgica demostrable y, a veces, con un patrón inflamatorio no eosinofílico. Más habitual en mujeres adultas y en pacientes con obesidad, responde de forma menos brillante a los corticoides inhalados.

Asma inducida por el ejercicio

El broncoespasmo aparece durante el esfuerzo o, muy característicamente, en los minutos siguientes a terminarlo, y empeora con aire frío y seco. En muchos deportistas y niños es la única manifestación del asma, y se confunde con falta de forma.

Asma grave

Es el asma que sigue mal controlada pese a un tratamiento correcto en dosis altas y bien cumplido, o que necesita ese tratamiento para mantenerse controlada. Antes de esa etiqueta hay que confirmar el diagnóstico, revisar la técnica de inhalación y descartar comorbilidades.

Cómo se manifiesta: síntomas

Los síntomas clásicos son la disnea, las sibilancias, la tos y la opresión torácica. Pero el asma entra muchas veces por la puerta de atrás:

  • Tos seca persistente, sobre todo nocturna, a veces como único síntoma.
  • Despertares nocturnos por ahogo o por tos.
  • Catarros que siempre «se bajan al pecho» y tardan semanas en irse.
  • Tos o ahogo al reír, al hablar mucho rato o al salir al frío.
  • Cansancio desproporcionado al esfuerzo y opresión en el pecho que se confunde con ansiedad.
  • Uso creciente del inhalador de rescate, aunque «funcione bien».

Los síntomas son variables: un día bueno no significa que no haya enfermedad.

Por qué aparece: causas y factores de riesgo

El asma nace del encuentro entre una predisposición genética y una exposición ambiental. No se hereda la enfermedad, se hereda la tendencia: tener padres con asma, rinitis o dermatitis atópica aumenta la probabilidad.

Sobre esa base influyen los alérgenos de interior (ácaros, epitelios de perro y gato, hongos de humedad), los pólenes —en Granada, el olivo y las gramíneas—, el humo del tabaco, la contaminación, las infecciones respiratorias de la primera infancia, la obesidad y ciertas exposiciones laborales: harinas, isocianatos, maderas, peluquería.

La vía aérea única y la marcha atópica

Aquí está el motivo por el que abordamos el asma junto con el resto de la patología Th2 y no como un problema aislado del pulmón.

La vía aérea es una sola. La nariz y el bronquio comparten mucosa e inflamación. Por eso una parte muy relevante de los pacientes con rinitis alérgica tiene o desarrollará asma, y por eso una rinitis mal tratada empeora el control del asma de forma medible. Tratar la nariz también es tratar el bronquio.

La marcha atópica describe la secuencia habitual de esa inflamación a lo largo de la vida: dermatitis atópica y alergia alimentaria en los primeros años, rinitis alérgica después, asma más tarde.

En la práctica: si vienes por asma, preguntaremos por tu nariz, tu piel y tu sueño. Y si vienes por rinitis o por dermatitis atópica, exploraremos tu función pulmonar aunque no te falte el aire.

Cómo la diagnosticamos en Clínica Thodos

El asma no se diagnostica solo con la clínica. Los síntomas orientan; las pruebas confirman. Y confirmarlo importa: hay pacientes tratados durante años de un asma que no tenían, y pacientes con asma real etiquetados de bronquitis de repetición o de ansiedad. Partimos de la historia clínica —edad de inicio, estacionalidad, desencadenantes, atopia, tabaquismo y ocupación— y de ahí:

Espirometría con test de broncodilatación. La espirometría busca el patrón obstructivo característico —cociente FEV₁/FVC reducido— y el test de broncodilatación comprueba si esa obstrucción revierte con un broncodilatador de acción rápida. Encontrar obstrucción reversible en un paciente con clínica compatible tiene mucho peso diagnóstico.

Una espirometría normal no descarta el asma. Entre crisis, la función pulmonar puede ser perfectamente normal. Si la sospecha se mantiene, el estudio continúa: registro domiciliario de pico flujo para demostrar variabilidad, repetición en un momento sintomático o prueba de provocación bronquial.

FENO (óxido nítrico exhalado). Mide inflamación, no mecánica: ve si por debajo de tus síntomas hay inflamación eosinofílica de tipo 2, algo que la espirometría no dice. Sirve para apoyar el diagnóstico cuando la función pulmonar es normal, predecir la respuesta al corticoide inhalado y seleccionar candidatos a biológicos. Un FENO bajo tampoco descarta el asma: hay fenotipos no eosinofílicos, y el corticoide inhalado y el tabaco lo reducen.

Estudio alergológico —pruebas cutáneas o IgE específica, con analítica de eosinófilos— para saber a qué estás sensibilizado y si esa sensibilización es clínicamente relevante. Es lo que separa el «eres alérgico a algo» de un plan concreto.

Cuando el control no es el esperado, miramos las comorbilidades que lo sabotean: rinitis y poliposis, reflujo, obesidad y apnea obstructiva del sueño, que empeora de forma independiente el control del asma.

Tratamiento

El objetivo es doble: que estés bien ahora —sin síntomas diarios, sin despertares, sin limitación, sin rescate casi diario— y que tengas el menor riesgo después: menos crisis y menos pérdida de función pulmonar. La guía española más reciente ha incorporado además la remisión clínica como horizonte en una parte de los pacientes.

El corticoide inhalado es el tratamiento; el rescate, no

Es el error más extendido: el inhalador de rescate alivia el síntoma pero no trata la enfermedad. Apaga el humo sin tocar el fuego. Quien lo necesita con frecuencia no es alguien que «lo lleva bien con su inhalador»: es un paciente mal controlado y con más riesgo de crisis.

El pilar del tratamiento es el glucocorticoide inhalado, porque actúa sobre la inflamación que sostiene la enfermedad. Por eso las guías actuales han desplazado el broncodilatador de acción corta en solitario y piden que el rescate lleve también corticoide inhalado.

Los escalones de GEMA

La guía española (GEMA) organiza el tratamiento del adulto en seis escalones, que se suben o se bajan según el control alcanzado:

Escalón Enfoque terapéutico
1–2 Glucocorticoide inhalado en dosis bajas
3 Glucocorticoide inhalado con broncodilatador de acción prolongada (LABA)
4 Igual en dosis superiores, con opción de añadir antimuscarínico (LAMA) o antileucotrieno
5 Fenotipado en unidad especializada y valoración de tratamiento biológico
6 Medidas adicionales, incluido el corticoide oral como último recurso

En los escalones intermedios es muy útil la terapia MART: un mismo inhalador con corticoide y formoterol que sirve de mantenimiento y de rescate, de modo que cada vez que alivias un síntoma recibes también antiinflamatorio. No damos dosis aquí, y con motivo: dependen de tu fenotipo, tu edad, tus comorbilidades y tu capacidad inspiratoria.

Biológicos en el asma grave T2

Cuando el asma sigue sin control en los escalones altos y el estudio confirma un fenotipo T2, existen fármacos biológicos dirigidos contra dianas concretas de esa vía: la IgE, la interleucina 5 y su receptor, el receptor de la interleucina 4 y la linfopoyetina estromal tímica (TSLP). Su indicación depende de biomarcadores y del historial de agudizaciones. Nuestro papel es hacer bien ese estudio previo.

Medidas que no son fármacos

La técnica de inhalación se revisa en consulta, siempre: buena parte de los asmas «resistentes» son asmas mal inhaladas. A eso se suman el abandono del tabaco, el control ambiental dirigido a los alérgenos que de verdad te afectan, el tratamiento de la rinitis, la inmunoterapia con alérgenos en casos seleccionados y la vacunación antigripal y antineumocócica.

Convivir con el asma: qué está en tu mano

  • Toma el mantenimiento todos los días, también cuando estés bien. Especialmente cuando estés bien: por eso lo estás.
  • Cuenta tus rescates. Si lo necesitas varias veces por semana, no ajustes tú la dosis: pide revisión.
  • Reconoce tu patrón de empeoramiento —más tos nocturna, menos tolerancia al esfuerzo, más rescate—: suele avisar días antes.
  • Ten un plan de acción por escrito, con qué hacer si empeoras y cuándo consultar, y enjuágate la boca tras el corticoide inhalado.
  • Actúa sobre tus desencadenantes reales, no sobre todos: no tiene sentido retirar la alfombra si a lo que estás sensibilizado es al olivo.
  • Avisa de tu asma antes de una cirugía, en el embarazo y si te van a pautar antiinflamatorios o betabloqueantes.

Por qué tratarte en Clínica Thodos

  • Neumología y alergología en la misma clínica. El asma vive en la frontera entre ambas: aquí no eliges una mirada, tienes las dos.
  • Estudio completo en pocas visitas: espirometría, test de broncodilatación y FENO en el mismo acto, con resultado el mismo día.
  • Especialización en patología Th2: el asma se aborda junto con la rinitis, la dermatitis atópica, la poliposis nasal y la esofagitis eosinofílica, y se fenotipa con biomarcadores para elegir el tratamiento, no al revés.
  • Equipo con nombre y apellidos: Dr. Alberto Caballero Vázquez en neumología, Dra. Isabel Fernández de Alba en alergología y Dr. Carlos Roca Ruiz en pediatría.
  • Sin lista de espera y con continuidad: el mismo especialista te sigue en el tiempo.

Preguntas frecuentes

¿El asma se cura?

Es una enfermedad crónica y hoy no hablamos de curación, sino de control: la mayoría de los pacientes bien diagnosticados y tratados llevan una vida sin limitaciones, deporte incluido. En el asma infantil, los síntomas pueden remitir durante largos periodos.

¿Puedo tener asma si mi espirometría ha salido normal?

Sí, y es frecuente. El asma es variable y entre crisis la función pulmonar puede ser normal. Cuando la sospecha clínica es alta, el estudio se completa con FENO, registro domiciliario de pico flujo o pruebas de provocación bronquial.

Uso el inhalador de rescate casi todos los días, pero me va bien. ¿Es un problema?

Sí. Es la señal de alarma más útil que existe en asma. El rescate abre el bronquio pero no trata la inflamación, y su uso frecuente se asocia a peor control y a más crisis. Hay que revisar el tratamiento de fondo.

¿Se puede tener asma sin ser alérgico?

Sí. Existen el asma no alérgica y el asma eosinofílica de inicio tardío, que aparece en adultos sin historia previa de alergia. El estudio alergológico sirve para saber en qué grupo estás.

Mi hijo tose por la noche y cuando corre. ¿Puede ser asma?

Puede serlo. La tos nocturna persistente y el ahogo con el ejercicio son formas muy habituales de asma infantil, a menudo sin pitos evidentes. A partir de los 5 o 6 años la mayoría de los niños colaboran en una espirometría, y el FENO no exige esfuerzo, lo que lo hace muy útil en pediatría.

¿Qué relación tienen mi rinitis y mi asma?

Mucha: la nariz y el bronquio comparten mucosa e inflamación. Es la vía aérea única. Una rinitis alérgica no tratada empeora el control del asma, y tratarla bien suele mejorar los síntomas bronquiales.

Ronco y mi asma no termina de controlarse. ¿Están relacionados?

Pueden estarlo. La apnea obstructiva del sueño es una comorbilidad frecuente que empeora el control del asma y provoca despertares y tos nocturna fáciles de atribuir al asma. En un asma de difícil control con ronquido y somnolencia diurna, estudiar el sueño forma parte del estudio.

¿Cuánto cuesta el estudio del asma en Granada?

Depende de las pruebas que necesites: consulta de neumología o alergología, espirometría, test de broncodilatación, FENO o estudio alergológico. Consúltanos el precio actualizado de la valoración completa.

Contenido revisado por Dr. Alberto Caballero Vázquez — Fecha de revisión: 3 de septiembre de 2026 · Próxima revisión: marzo de 2028

Este contenido tiene fines informativos y no sustituye una consulta médica.

Si tu asma no está controlada, merece la pena saber por qué.

Un estudio completo permite ajustar el tratamiento sobre datos y no sobre suposiciones. Pide cita en Clínica Thodos.

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