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Urticaria crónica

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Alergia Piel

Síntomas principales

  • Ronchas (habones) que aparecen y desaparecen en menos de 24 horas
  • Picor intenso, peor por la tarde y la noche
  • Hinchazón de labios, párpados o manos (angioedema)
  • Brotes durante más de seis semanas
  • Ronchas con el frío, la presión, el calor o el ejercicio

No es algo que hayas comido

Llevas semanas, quizá meses, con ronchas. Salen en cualquier parte, pican mucho, desaparecen en unas horas y vuelven a salir en otro sitio. Has apuntado lo que comes, has retirado el gluten, el marisco y los colorantes, has cambiado el detergente, y siguen. En urgencias te pusieron un corticoide y mejoraste tres días. La sospecha de que «es alergia a algo» no se va, pero nadie encuentra a qué.

Conviene decirlo pronto porque ahorra meses: la urticaria crónica casi nunca es una alergia. Es una enfermedad de la piel en la que los mastocitos se activan por un mecanismo propio, con frecuencia autoinmune, sin alérgeno externo. Tiene diagnóstico, tiene tratamiento escalonado muy eficaz, y buscar el «alimento culpable» es, en la mayoría de los casos, buscar donde no hay nada.

¿Qué es la urticaria crónica?

La urticaria es la aparición de habones: ronchas rosadas o blanquecinas, sobreelevadas, con picor, que cambian de sitio y desaparecen sin dejar marca en menos de 24 horas. En la mitad de los casos se acompaña de angioedema, hinchazón más profunda de labios, párpados, manos o genitales, que tarda uno o dos días en resolverse.

Se llama aguda cuando dura menos de seis semanas (y aquí sí, a veces hay una infección, un medicamento o un alimento detrás) y crónica cuando los brotes se repiten durante más de seis semanas. Afecta en algún momento de la vida a alrededor del 1 % de la población, sobre todo a mujeres entre los 20 y los 40 años, y dura de media entre uno y cinco años.

Dos tipos

  • Urticaria crónica espontánea: los habones aparecen sin desencadenante identificable. Es la forma más frecuente. En una parte importante de los pacientes se detectan autoanticuerpos que activan los mastocitos (urticaria autoinmune), o IgE frente a componentes propios (autoalérgica).
  • Urticaria crónica inducible: los habones aparecen con un estímulo físico concreto y reproducible: rascado o roce (dermografismo, la más común), frío, presión mantenida, calor, sol, vibración, ejercicio o sudor (colinérgica), agua. Puede coexistir con la espontánea.

Qué la empeora

Aunque no la causen, hay factores que aumentan los brotes: el estrés y la falta de sueño, las infecciones, los antiinflamatorios (ibuprofeno, aspirina, naproxeno) en un tercio de los pacientes, el calor, el alcohol, la ropa ajustada y, en las formas inducibles, el estímulo correspondiente. Identificarlos ayuda a controlarla; no sustituye al tratamiento.

Cómo se diagnostica

El diagnóstico es clínico: la historia y el aspecto de las lesiones bastan para reconocerla. El estudio se orienta a tres preguntas.

  1. ¿Es urticaria crónica o parece pero es otra cosa? Habones que duran más de 24 horas, dejan marca, duelen o se acompañan de fiebre o dolor articular hacen pensar en una vasculitis urticarial o en enfermedades autoinflamatorias, que requieren otro estudio. El angioedema sin habones, sobre todo si es recurrente y no responde a antihistamínicos, obliga a descartar el angioedema hereditario o por medicamentos (tiene su propia ficha: angioedema).
  2. ¿Espontánea o inducible? Se realizan pruebas de provocación física según la historia: rascado con un objeto romo para el dermografismo, test del cubito de hielo (hielo sobre el antebrazo 5 minutos) para la urticaria por frío, pesos para la urticaria por presión, ejercicio para la colinérgica.
  3. ¿Hay algo asociado? Una analítica básica con hemograma, reactantes de inflamación, función tiroidea y autoinmunidad tiroidea, e IgE total, orienta sobre el mecanismo y ayuda a predecir la respuesta al tratamiento. Las pruebas de alergia a alimentos o inhalantes no se hacen de forma rutinaria, porque no son la causa; se reservan para los casos en que la historia sugiere de verdad una relación.

La actividad de la enfermedad se mide con escalas sencillas que rellenas en casa durante una semana (número de habones y picor cada día), y que sirven para ajustar el tratamiento con datos, no con impresiones.

Tratamiento

El objetivo es el control completo: sin habones, sin picor, con vida normal. Se sigue una escalera de tratamiento avalada por las guías internacionales:

  1. Antihistamínico de segunda generación (no sedante) a dosis estándar, de forma continuada, no solo cuando salen ronchas.
  2. Si no basta en 2-4 semanas, se aumenta la dosis hasta cuatro veces la habitual. Es una práctica segura y respaldada por las guías, y con ella se controla una parte importante de los pacientes.
  3. Si aun así no hay control, tratamiento biológico anti-IgE, en inyección subcutánea mensual, que consigue control en la mayoría de los pacientes que no respondían a antihistamínicos. Su valoración e indicación se explica en tratamientos biológicos.
  4. En casos excepcionales que no responden al biológico, otras opciones inmunomoduladoras.

Los corticoides orales solo se emplean en ciclos muy cortos para brotes intensos; nunca como tratamiento de mantenimiento. Y las dietas de exclusión no tienen indicación en la urticaria crónica espontánea.

En las urticarias inducibles, además del antihistamínico, se evita el desencadenante y se dan pautas de seguridad específicas: en la urticaria por frío, por ejemplo, no bañarse solo en agua fría, por el riesgo de reacción generalizada.

Qué esperar

La urticaria crónica se controla bien en la gran mayoría de los pacientes con la escalera de tratamiento, y tiende a remitir con el tiempo: aproximadamente la mitad de los casos se resuelve en el primer año y la mayoría en cinco. El tratamiento se mantiene mientras hay actividad y se va reduciendo de forma pautada cuando hay control mantenido. No deja secuelas y no es contagiosa ni peligrosa, aunque el impacto en el sueño, el trabajo y el estado de ánimo puede ser importante y merece atención.

Por qué tratarte en Clínica Thodos

  • Diagnóstico ordenado: distinguir la urticaria crónica de lo que la imita y no perder meses buscando un alimento.
  • Pruebas de provocación física en consulta para las formas inducibles.
  • Tratamiento escalonado según guías, con dosis altas de antihistamínico y acceso a biológico cuando está indicado, administrado en la clínica.
  • Trabajo conjunto con Dermatología en los casos con lesiones atípicas.
  • Seguimiento con escalas de actividad, para ajustar y reducir el tratamiento con datos.

Preguntas frecuentes

¿La urticaria crónica es una alergia?

Casi nunca. Es una enfermedad de la piel en la que los mastocitos se activan por un mecanismo propio, con frecuencia autoinmune, sin alérgeno externo. Por eso las dietas de exclusión y las pruebas de alergia rutinarias no ayudan, salvo que la historia sugiera de verdad una relación.

¿Cuánto dura?

Es variable: de media entre uno y cinco años, con tendencia a remitir. Aproximadamente la mitad de los casos se resuelve en el primer año. Mientras dura, el tratamiento consigue el control en la gran mayoría de los pacientes.

¿Es seguro tomar cuatro veces la dosis de antihistamínico?

Sí, con los antihistamínicos de segunda generación y bajo indicación médica. Es el segundo escalón de tratamiento recomendado por las guías internacionales y controla a una parte importante de los pacientes.

¿Qué es el test del cubito de hielo?

Una prueba sencilla para la urticaria por frío: se apoya un cubito de hielo en el antebrazo durante cinco minutos y se observa si aparece un habón al recalentarse la piel. Se hace en consulta en unos minutos.

¿Cuándo se indica un biológico?

Cuando la urticaria no se controla con antihistamínicos a dosis altas. Es un tratamiento anti-IgE en inyección mensual, muy eficaz, que se valora y administra en la clínica.

¿Cuánto cuesta el estudio de la urticaria crónica en Granada?

Consúltanos la tarifa de la consulta y del estudio. Te informamos sin compromiso.

Contenido revisado por Dra. Isabel Fernández de Alba — Fecha de revisión: 6 de septiembre de 2026 · Próxima revisión: marzo de 2028

Este contenido tiene fines informativos y no sustituye una consulta médica.

Meses con ronchas y sin respuesta. La hay, y no está en la nevera.

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