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Acúfenos

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Oído

Síntomas principales

  • Pitido, zumbido o siseo sin fuente externa
  • Más perceptible por la noche o en silencio
  • Pérdida de audición asociada
  • Dificultad para dormir o concentrarse

Un pitido que no viene de fuera

Un acúfeno (o tinnitus) es la percepción de un sonido, un pitido, un zumbido, un siseo o un latido, que no procede de ninguna fuente externa. Lo experimenta en algún momento entre el 10 y el 15 % de la población adulta, y para una parte de ellas se convierte en un problema persistente que afecta al sueño, a la concentración y al estado de ánimo. Es uno de los motivos de consulta que más inquietud genera, en parte por un malentendido muy extendido: la idea de que «no tiene solución y hay que acostumbrarse».

La realidad es más matizada. El acúfeno no es una enfermedad, sino un síntoma, y lo primero que hay que hacer con un síntoma es buscar su causa. En una proporción significativa de casos existe una causa concreta y tratable. En el resto, entender qué está pasando y descartar lo importante cambia de forma notable cómo se convive con él.

Cómo suena un acúfeno

Cada persona lo describe de forma distinta: pitido agudo, zumbido grave, siseo como de una olla, grillos, ruido de motor, chasquidos. Puede oírse en un oído, en los dos o «en el centro de la cabeza». Puede ser continuo o intermitente, y es habitual que se perciba más por la noche o en ambientes silenciosos, cuando no hay sonido externo que lo enmascare.

Dos rasgos importan especialmente en la consulta, porque orientan el estudio:

  • Si es pulsátil, es decir, si late al ritmo del corazón. Suele indicar un origen vascular y requiere un estudio específico.
  • Si es de un solo lado, sobre todo si se acompaña de pérdida de audición en ese oído. Aunque la causa suele ser benigna, hay que descartar lesiones del nervio auditivo.

Por qué aparecen los acúfenos

La causa más frecuente: la pérdida de audición

La mayoría de las personas con acúfenos tiene algún grado de hipoacusia, aunque no sea consciente de ello. Cuando la cóclea deja de enviar información en determinadas frecuencias, las vías auditivas del cerebro aumentan su actividad para compensar, y esa actividad espontánea se percibe como sonido. Es el mecanismo de los acúfenos por presbiacusia (edad), por exposición a ruido (trabajo, conciertos, auriculares a alto volumen, disparos) y por hipoacusia súbita.

Causas del oído externo y medio

Son las más fáciles de tratar y, por eso, las primeras que se descartan:

  • Tapón de cerumen. Un acúfeno que aparece con sensación de oído lleno y desaparece al retirar la cera.
  • Otitis media serosa (líquido en el oído) y disfunción de la trompa de Eustaquio.
  • Otitis externa o media.
  • Otosclerosis, una fijación del estribo que produce hipoacusia de transmisión progresiva y acúfeno, con frecuencia en mujeres jóvenes y con antecedentes familiares.

Otras causas

  • Medicamentos ototóxicos: dosis altas de aspirina, algunos antibióticos (aminoglucósidos), diuréticos de asa, quimioterápicos como el cisplatino. En muchos casos el acúfeno remite al ajustar el tratamiento, siempre con el médico que lo prescribe.
  • Enfermedad de Ménière, que asocia crisis de vértigo, hipoacusia fluctuante y acúfeno.
  • Problemas de la articulación temporomandibular y tensión muscular cervical: acúfenos que cambian al apretar los dientes o mover el cuello.
  • Causas vasculares en los acúfenos pulsátiles.
  • Estrés, ansiedad e insomnio, que no suelen causar el acúfeno pero sí amplifican su percepción y el malestar que produce.
  • En un porcentaje de casos no se identifica una causa concreta.

Cuándo consultar

Merece la pena pedir cita cuando el acúfeno:

  • Dura más de unas semanas o es constante.
  • Se acompaña de pérdida de audición, sensación de oído tapado o mareo.
  • Es de un solo lado o pulsátil.
  • Afecta al sueño, a la concentración o al estado de ánimo.
  • Ha aparecido tras una exposición a ruido intenso o tras iniciar una medicación.

Un caso aparte: si el acúfeno ha aparecido de forma brusca junto con una pérdida de audición repentina de ese oído, se trata de una posible sordera súbita, que debe tratarse en las primeras 72 horas. Clínica Thodos no dispone de servicio de urgencias: acude directamente a urgencias hospitalarias.

Cómo estudiamos los acúfenos

En Clínica Thodos, la valoración de los acúfenos por la Dra. Cristina Molina tiene un objetivo claro: descartar las causas tratables y las que requieren un estudio adicional, y darte una explicación precisa de lo que ocurre en tu caso.

1. Historia clínica detallada. Cómo suena, desde cuándo, si es constante o intermitente, en qué oído, si late, qué lo empeora, si hay pérdida de audición, mareo, dolor, exposición a ruido, medicación, antecedentes familiares, y cuánto interfiere en la vida diaria.

2. Exploración del oído con otomicroscopio. Para identificar cerumen, otitis, líquido en el oído medio o alteraciones del tímpano. Si hay un tapón, se retira en la misma consulta y se comprueba si el acúfeno cambia.

3. Audiometría tonal y logoaudiometría en consulta. Es la prueba central. Detecta la pérdida auditiva que acompaña a la mayoría de los acúfenos, aunque la persona no la haya notado, y define de qué tipo es. En muchos casos, la audiometría es la que explica el acúfeno.

4. Impedanciometría. Descarta el líquido en el oído medio y la disfunción tubárica, y aporta información en la sospecha de otosclerosis.

5. Derivación cuando procede. Un acúfeno pulsátil, un acúfeno unilateral con asimetría auditiva o la sospecha de enfermedad de Ménière requieren pruebas que no se realizan en la clínica (pruebas de imagen, estudio vestibular). En esos casos se orienta la derivación con el informe correspondiente.

Qué pasa después del estudio

Depende de lo que se encuentre.

  • Si hay una causa tratable en consulta, como un tapón de cerumen, una otitis o líquido en el oído, se trata, y el acúfeno con frecuencia mejora o desaparece.
  • Si el acúfeno se asocia a una pérdida de audición significativa, la medida más eficaz suele ser compensar esa pérdida con audífonos: al devolver al cerebro el sonido que le falta, el acúfeno pierde protagonismo. Emitimos el informe audiológico y derivamos a un centro auditivo para la adaptación.
  • Si es por medicación, se coordina con el médico prescriptor.
  • Si requiere estudio adicional, se deriva con informe.
  • Si no se identifica una causa tratable, que es una situación frecuente, el estudio sigue teniendo valor: saber que el oído está sano, que no hay nada grave y por qué se produce el sonido reduce de forma clara la ansiedad que lo amplifica. Se ofrecen recomendaciones para convivir con él (enriquecimiento sonoro, higiene del sueño, protección frente al ruido, evitar el silencio absoluto) y, cuando el impacto en la vida diaria es alto, se orienta hacia programas específicos de terapia sonora o de terapia cognitivo-conductual, que han demostrado mejorar la tolerancia al acúfeno aunque no lo eliminen.

Conviene decirlo con claridad: no existe un medicamento que cure el acúfeno, y desconfía de quien lo prometa. Lo que sí existe es un camino ordenado para encontrar la causa cuando la hay y para reducir su impacto cuando no la hay.

Preguntas frecuentes

¿Los acúfenos se curan?

Depende de la causa. Cuando se deben a cerumen, otitis, líquido en el oído o a un medicamento, suelen mejorar o desaparecer al tratarla. Cuando acompañan a una pérdida auditiva, compensarla con audífonos reduce su percepción. No existe un fármaco que los elimine, pero sí formas de reducir su impacto.

¿Un pitido en el oído es grave?

La mayoría de los acúfenos son benignos. Requieren atención específica los que son pulsátiles, los de un solo oído con pérdida de audición, y los que aparecen bruscamente junto a una sordera súbita, que es una urgencia.

¿Qué pruebas se hacen para estudiar un acúfeno?

Exploración del oído con microscopio, audiometría tonal, logoaudiometría e impedanciometría, todas en la propia consulta. Según los hallazgos, puede ser necesaria una prueba de imagen o un estudio vestibular, que se solicitan por derivación.

¿Los acúfenos están relacionados con la pérdida de audición?

Sí, en la mayoría de los casos. Muchas personas con acúfenos tienen una pérdida auditiva que no habían notado, y la audiometría la pone de manifiesto. Por eso es la prueba central del estudio.

¿El estrés provoca acúfenos?

El estrés y el insomnio rara vez son la causa, pero aumentan la atención sobre el acúfeno y el malestar que produce, creando un círculo que se retroalimenta. Romper ese círculo, empezando por saber que el oído está sano, forma parte del tratamiento.

Contenido revisado por Dra. Cristina Molina — Fecha de revisión: 6 de septiembre de 2026 · Próxima revisión: marzo de 2028

Este contenido tiene fines informativos y no sustituye una consulta médica.

Antes de acostumbrarte al pitido, conviene saber de dónde viene.

Valoración de los acúfenos con exploración y audiometría en consulta para descartar causas tratables y orientarte con claridad.

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