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Hipoacusia

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Síntomas principales

  • Pedir que repitan, sobre todo con ruido de fondo
  • Subir el volumen de la televisión
  • Oír peor de un oído que del otro
  • Acúfenos
  • Sensación de oído taponado

Cuando los demás lo notan antes que tú

La pérdida de audición rara vez llega de golpe. Lo habitual es que se instale despacio: primero cuesta seguir una conversación en un restaurante, después hay que subir el volumen de la televisión, más tarde uno se descubre pidiendo que le repitan las cosas o evitando reuniones porque escuchar se ha vuelto agotador. Con frecuencia son los demás quienes lo notan antes. La hipoacusia es el término médico para esa disminución de la capacidad auditiva, en uno o en ambos oídos, de cualquier grado y por cualquier causa.

Es un problema muy extendido: la Organización Mundial de la Salud estima que más de 1.500 millones de personas en el mundo tienen algún grado de pérdida auditiva, y a partir de los 65 años afecta a una de cada tres. Pero «muy frecuente» no significa «inevitable» ni «sin solución». Una parte importante de las hipoacusias tiene una causa tratable en consulta, y el resto se beneficia de una valoración temprana. Lo que no ayuda es esperar.

Cómo funciona la audición, en dos líneas

El sonido entra por el conducto auditivo, hace vibrar el tímpano y la cadena de huesecillos del oído medio, y esa vibración llega a la cóclea, en el oído interno, donde se transforma en señales nerviosas que viajan al cerebro. Cualquier fallo a lo largo de ese camino produce hipoacusia, y saber dónde está el fallo es lo que determina el tratamiento.

Tipos de hipoacusia

Hipoacusia de transmisión (o conductiva)

El sonido no llega bien al oído interno porque hay un obstáculo en el oído externo o medio. Las causas más frecuentes son el tapón de cerumen, la otitis media con líquido (otitis serosa), las perforaciones del tímpano, la otitis media crónica, la otosclerosis (fijación del estribo) y, con menos frecuencia, malformaciones o cuerpos extraños. Es la hipoacusia con mejor pronóstico: muchas de sus causas se resuelven con tratamiento en consulta o con cirugía.

Hipoacusia neurosensorial (o de percepción)

El problema está en la cóclea o en el nervio auditivo. La causa más común es la presbiacusia, el deterioro auditivo asociado a la edad, que afecta primero a los sonidos agudos y a la comprensión de las palabras en ambiente ruidoso. Otras causas son la exposición a ruido (laboral o de ocio), algunos medicamentos ototóxicos, infecciones, la enfermedad de Ménière, causas genéticas y, en casos raros, tumores del nervio auditivo. En general no es reversible, pero sí es compensable con audífonos, y en casos graves con implantes.

Hipoacusia mixta

Combina un componente de transmisión y otro neurosensorial. Es habitual, por ejemplo, en una persona mayor con presbiacusia que además acumula cerumen o tiene una otitis serosa.

Una situación aparte: la hipoacusia súbita

Si en cuestión de horas, o de un día para otro, notas que has dejado de oír de un oído sin que haya entrado agua ni exista un tapón evidente, a veces acompañado de pitido o mareo, se trata de una posible sordera súbita. Es una urgencia médica: el tratamiento con corticoides es más eficaz cuanto antes se inicia, idealmente en las primeras 72 horas.

Clínica Thodos no dispone de servicio de urgencias. Ante una pérdida brusca de audición, acude directamente a un servicio de urgencias hospitalario con otorrinolaringología. Una vez tratado el episodio, podemos hacer el seguimiento audiológico.

Síntomas que indican que conviene estudiar la audición

  • Pedir que repitan con frecuencia, sobre todo en grupo o con ruido de fondo.
  • Notar que la gente «habla bajo» o «no vocaliza».
  • Subir el volumen de la televisión más de lo que los demás consideran normal.
  • Dificultad para oír el teléfono o el timbre.
  • Oír peor de un oído que del otro.
  • Sensación de oído taponado o de presión.
  • Acúfenos (pitidos o zumbidos), que muy a menudo acompañan a la pérdida auditiva.
  • Cansancio o tensión al final de una conversación larga.
  • Aislamiento progresivo: evitar reuniones, restaurantes, llamadas.

Este último punto no es un detalle menor. La hipoacusia no tratada en personas mayores se asocia a aislamiento social, a peor estado de ánimo y a un mayor riesgo de deterioro cognitivo. Estudiar la audición a tiempo es también una medida de salud general.

Cómo estudiamos la pérdida de audición

El estudio en la consulta de la Dra. Cristina Molina sigue tres pasos.

1. Historia clínica. Desde cuándo, en qué situaciones, si afecta a uno o a los dos oídos, si hay acúfenos, mareo, dolor o supuración, antecedentes de otitis, exposición a ruido, medicación, antecedentes familiares.

2. Exploración con otomicroscopio. Permite ver con aumento el conducto auditivo y el tímpano y detectar de inmediato las causas más frecuentes de hipoacusia de transmisión: cerumen, otitis, líquido en el oído medio, perforaciones. Si hay un tapón, se retira en ese momento y se vuelve a valorar la audición.

3. Pruebas audiológicas en consulta.

  • La audiometría tonal mide, para cada oído y para cada frecuencia, el sonido más débil que eres capaz de oír. Es la prueba que cuantifica el grado de pérdida y, comparando la vía aérea con la vía ósea, distingue si la hipoacusia es de transmisión, neurosensorial o mixta.
  • La logoaudiometría mide cuánto entiendes de lo que oyes, con listas de palabras a distintas intensidades. Es la prueba que explica por qué alguien «oye pero no entiende», y la que orienta sobre el beneficio esperable de un audífono.
  • La impedanciometría (timpanometría) evalúa cómo se mueve el tímpano y si hay líquido o presión negativa en el oído medio. Es rápida, no requiere colaboración y es clave para diagnosticar la otitis serosa y la disfunción de la trompa de Eustaquio.

Las pruebas se realizan en la propia consulta con equipo portátil, en un entorno silencioso, y son suficientes para orientar el diagnóstico y el tratamiento en la mayoría de los casos. Cuando se necesita un estudio audiológico más amplio (por ejemplo, para valorar un implante coclear o para determinados informes periciales), se deriva a un centro con cabina audiométrica y pruebas especializadas.

Grados de hipoacusia

La OMS clasifica la pérdida auditiva según el umbral medio en el mejor oído: leve (20-34 dB: dificultad en ambientes ruidosos), moderada (35-49 dB: dificultad en conversación normal), moderadamente grave (50-64 dB: dificultad incluso con voz alta), grave (65-79 dB), profunda (80-94 dB) y completa (95 dB o más). El grado, junto con el tipo de hipoacusia y el resultado de la logoaudiometría, es lo que orienta la solución.

Tratamiento: depende de la causa

No existe un tratamiento único para la hipoacusia; existe el tratamiento de cada causa.

  • Tapón de cerumen: extracción bajo microscopio en la misma consulta. La audición se recupera de inmediato.
  • Otitis media serosa (líquido en el oído): tratamiento de la causa (rinitis, disfunción tubárica) y, si el líquido persiste y afecta a la audición, colocación de drenajes transtimpánicos en consulta.
  • Otitis externa o media aguda: tratamiento médico; la audición se normaliza al resolverse la infección.
  • Perforación timpánica, otitis media crónica, otosclerosis: valoración y derivación para cirugía cuando está indicada.
  • Hipoacusia neurosensorial (presbiacusia, ruido, otras): cuando la pérdida afecta a la vida diaria, la solución es la adaptación de audífonos. En Clínica Thodos realizamos el diagnóstico, cuantificamos la pérdida y emitimos el informe audiológico; la adaptación del audífono se realiza en un centro auditivo, al que derivamos con las indicaciones necesarias. En pérdidas graves o profundas que no se benefician de audífonos, se valora la derivación hospitalaria para implante coclear.
  • Hipoacusia súbita: tratamiento urgente en medio hospitalario, como se ha explicado.

Sobre los audífonos, un apunte honesto

Muchas personas retrasan años el audífono por prejuicio o por experiencias antiguas. Los dispositivos actuales son pequeños, se adaptan digitalmente a la pérdida concreta de cada oído y mejoran de forma clara la comprensión en ruido. Pero adaptarse a ellos requiere tiempo, y el resultado es mejor cuanto antes se empieza: el cerebro «olvida» progresivamente los sonidos que deja de recibir, y recuperarlos después cuesta más. Un informe audiológico previo bien hecho, con logoaudiometría, es la mejor garantía de que la adaptación se ajuste a lo que de verdad necesitas.

Prevención y cuidado de la audición

  • Proteger los oídos del ruido intenso: en el trabajo con protección homologada, en el ocio moderando el volumen de los auriculares (regla orientativa: no más del 60 % del volumen durante no más de 60 minutos seguidos).
  • Evitar los bastoncillos y la manipulación del conducto.
  • Consultar ante otitis de repetición o sensación de oído taponado persistente.
  • Revisar la audición a partir de los 60 años, o antes si hay exposición a ruido, antecedentes familiares o síntomas.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si tengo pérdida de audición?

Las señales más habituales son pedir que te repitan, subir el volumen de la televisión, entender mal en ambientes ruidosos y notar que los demás «hablan bajo». Una audiometría en consulta confirma si existe pérdida, de qué tipo y de qué grado.

¿La pérdida de audición tiene cura?

Depende de la causa. Las hipoacusias de transmisión (cerumen, líquido en el oído, algunas infecciones) suelen resolverse con tratamiento. Las neurosensoriales, como la presbiacusia, no se revierten, pero se compensan de forma eficaz con audífonos, y en casos graves con implantes.

¿Qué pruebas se hacen para estudiar la audición?

Exploración del oído con microscopio, audiometría tonal, logoaudiometría e impedanciometría. Todas se realizan en la propia consulta, no duelen y el estudio completo dura en torno a 30-40 minutos.

¿Adaptáis audífonos en la clínica?

No. En Clínica Thodos hacemos el diagnóstico y el informe audiológico, y derivamos a un centro auditivo para la adaptación. Ese informe previo es lo que permite que la adaptación se ajuste a la pérdida real de cada oído.

He dejado de oír de un oído de repente, ¿qué hago?

Acude a un servicio de urgencias hospitalario con otorrinolaringología lo antes posible. Una sordera súbita se trata con corticoides y el resultado es mejor cuanto antes se inicie. Nuestra clínica no dispone de servicio de urgencias, pero puede hacer el seguimiento posterior.

Contenido revisado por Dra. Cristina Molina — Fecha de revisión: 6 de septiembre de 2026 · Próxima revisión: marzo de 2028

Este contenido tiene fines informativos y no sustituye una consulta médica.

Saber cuánto oyes y por qué es el primer paso. Y se da en una consulta.

Estudio auditivo completo en Clínica Thodos: exploración con microscopio, audiometría, logoaudiometría e impedanciometría, con informe y orientación sobre la solución.

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