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Áreas clínicas
Síntomas principales
- Hinchazón y gases 30 minutos a 2 horas después de comer
- Diarrea o heces blandas tras lácteos, fruta o dulces
- Dolor abdominal y ruidos intestinales
- Náuseas o pesadez tras determinados alimentos
- Síntomas que cambian según la cantidad ingerida
No es alergia, no es peligroso y no se arregla quitando cosas al azar
Las intolerancias a los azúcares son, probablemente, la causa más frecuente de molestias digestivas en personas por lo demás sanas, y también la más maltratada: se autodiagnostican por internet, se tratan con dietas de exclusión que no acaban nunca y se confunden con alergias, con celiaquía o con el intestino irritable. El resultado es gente que come cada vez menos cosas y sigue hinchada.
Esta página explica las tres intolerancias a azúcares que se diagnostican con test de aliento, lactosa, fructosa y sacarosa, qué tienen en común, en qué se diferencian y cómo se manejan sin convertir la comida en un problema. En Clínica Thodos se estudian desde Alergología, Endocrinología y Medicina Interna, con el dietista-nutricionista al lado, y en la misma consulta se descarta lo que no son: una alergia o una celiaquía.
Qué es una intolerancia y qué no es
Una intolerancia a un azúcar es un problema de digestión: el intestino delgado no consigue absorberlo, por falta de una enzima o por saturación de un transportador, y el azúcar llega al colon, donde las bacterias lo fermentan. Los gases y el agua que arrastra son los responsables de la hinchazón, los ruidos, el dolor y la diarrea. No interviene el sistema inmunitario, no hay reacción en la piel ni en la respiración, y no es peligroso: es molesto y depende de la dosis.
La alergia alimentaria es otra cosa: una reacción inmunológica frente a proteínas del alimento, que aparece en minutos, puede afectar a la piel, la respiración o la circulación, y puede ser grave. Se estudia con pruebas cutáneas y diagnóstico molecular, y tiene su propia ficha en alergia alimentaria. La celiaquía tampoco es una intolerancia, aunque se la llame así: es una enfermedad autoinmune por el gluten. Y el SIBO produce síntomas idénticos por un mecanismo distinto (bacterias en el intestino delgado). Distinguirlos es el trabajo de la consulta.
Intolerancia a la lactosa
Es la más frecuente. La lactasa, la enzima que digiere el azúcar de la leche, es muy activa en el lactante y en muchas personas disminuye a partir de la infancia o la adolescencia: es la hipolactasia primaria, genéticamente determinada, que afecta a una parte importante de la población adulta en el sur de Europa. También puede perderse temporalmente tras una gastroenteritis, en la celiaquía sin tratar o en las enfermedades inflamatorias intestinales (secundaria), y recuperarse al curar la causa.
- Síntomas: hinchazón, gases, dolor, ruidos y diarrea entre 30 minutos y 2 horas después de tomar leche, nata, helados o quesos frescos. Los quesos curados y el yogur suelen tolerarse mejor porque tienen poca lactosa.
- Diagnóstico: test de aliento con lactosa. La retirada «a ver si mejoro» no es un diagnóstico.
- Manejo: no es «cero lácteos». La mayoría tolera 12 g de lactosa por toma (un vaso de leche) repartidos y con comida; hay lácteos sin lactosa, quesos curados, yogur y comprimidos de lactasa. Lo importante es mantener el calcio y la vitamina D, que es lo que se pierde con las restricciones mal hechas.
Intolerancia a la fructosa
La fructosa está en la fruta, la miel, muchos edulcorantes y el jarabe de maíz de bollería, refrescos y procesados. Se absorbe mediante transportadores de capacidad limitada, que en algunas personas se saturan con cantidades normales, sobre todo cuando la fructosa va sola (sin glucosa) o acompañada de sorbitol, un edulcorante que compite por el mismo transportador. Es la intolerancia que más se solapa con el intestino irritable.
- Síntomas: los mismos que en la lactosa, tras fruta, zumos, miel, productos «sin azúcar», chicles o dulces.
- Diagnóstico: test de aliento con fructosa, tras descartar en consulta la intolerancia hereditaria a la fructosa, una enfermedad genética rara y grave que no tiene nada que ver con esta y en la que el test está contraindicado.
- Manejo: no se elimina la fruta. Se reduce la fructosa libre y el sorbitol, se eligen frutas con más glucosa que fructosa (plátano, cítricos, fresas suelen ir mejor que manzana, pera, sandía o mango), se reparten las cantidades, se evitan los zumos y la miel, y tras unas semanas se reintroduce de forma progresiva. Con Nutrición, para que la dieta siga siendo completa.
Intolerancia a la sacarosa
La sacarosa, el azúcar de mesa, necesita la enzima sacarasa-isomaltasa, que además digiere parte de los almidones. Su déficit congénito completo es raro y se manifiesta en la infancia con diarrea crónica y escaso crecimiento al introducir azúcares; las formas parciales son más frecuentes de lo que se pensaba y explican una parte de los «intestinos irritables» del adulto que no responden a nada.
- Síntomas: hinchazón, gases y diarrea con dulces, refrescos, salsas y alimentos ricos en almidón (pan, arroz, pasta, patata), a menudo con más diarrea que en las otras intolerancias.
- Diagnóstico: test de aliento con sacarosa; en las formas sospechosas de ser congénitas, estudio genético o de actividad enzimática por derivación.
- Manejo: ajuste de sacarosa y de los almidones peor tolerados, con reintroducción guiada, y en los déficits confirmados, suplemento enzimático de sacarasa.
Cómo se estudian en Clínica Thodos
- Historia clínica dirigida: qué alimentos, cuánto tardan los síntomas, cuánta cantidad los provoca, qué has retirado ya y con qué resultado, antecedentes de gastroenteritis, celiaquía, cirugía o medicación.
- Descartar lo que no es intolerancia: alergia alimentaria si hay síntomas inmediatos o de piel y respiración; celiaquía con anticuerpos y, si procede, estudio genético; SIBO si la hinchazón aparece con casi todo y desde poco después de comer.
- Test de aliento del azúcar o azúcares sospechosos, en días distintos y en el orden que indique la historia, en clínica o en casa.
- Consulta de resultados y plan con el dietista-nutricionista: cuánta cantidad toleras, qué alternativas tienes, cómo reintroducir, y cómo mantener una dieta completa.
- Tratamiento de la causa cuando la intolerancia es secundaria: la lactosa se recupera al curar la celiaquía o la enfermedad intestinal.
Qué esperar
Con el diagnóstico correcto y un ajuste dietético bien hecho, la mayoría de las personas controla los síntomas en pocas semanas comiendo casi de todo, en las cantidades y combinaciones que tolera. Las intolerancias primarias (lactosa por hipolactasia, fructosa por saturación) son permanentes pero manejables; las secundarias mejoran al tratar la causa. Lo que no funciona es la exclusión indefinida y sin criterio, que empobrece la dieta, altera la flora y no resuelve el problema si el diagnóstico era otro.
Por qué estudiarte en Clínica Thodos
- Diagnóstico objetivo con test de aliento, en clínica o en casa, indicado e interpretado por médico.
- Alergia, celiaquía e intolerancia en la misma consulta: no se confunden y no se estudian por separado.
- Nutrición y Dietética en el mismo centro, que es donde una intolerancia se convierte en una dieta que puedes seguir.
- Cuatro especialidades implicadas (Alergología, Endocrinología, Nutrición, Medicina Interna) según el perfil de cada paciente.
- Adultos y niños.
Pruebas diagnósticas
Test de aliento de intolerancias y SIBO (lactosa, fructosa, sacarosa, lactulosa) Estudio genético de celiaquía (HLA-DQ2/DQ8) Pruebas cutáneas de alergia (prick test)Tratamientos relacionados
Manejo dietético del SIBO Nutrición en alergia alimentaria y esofagitis eosinofílica Nutrición en el embarazo y la lactancia Nutrición general y digestiva Nutrición infantilPatologías relacionadas
SIBO y disbiosis intestinal Celiaquía y sensibilidad al gluten Alergia alimentaria Esofagitis eosinofílicaPreguntas frecuentes
¿Cómo sé si es intolerancia o alergia?
La intolerancia da síntomas digestivos (hinchazón, gases, diarrea) entre 30 minutos y 2 horas después, depende de la cantidad y no es peligrosa. La alergia da síntomas en minutos, puede afectar a la piel, la respiración o la circulación, y puede ser grave. Se estudian con pruebas distintas, y en la clínica se valoran las dos.
¿Puedo tener varias intolerancias a la vez?
Sí, es frecuente que coincidan lactosa y fructosa, y que se sumen a un SIBO. Por eso el estudio se planifica según la historia y los test se hacen en días distintos, en el orden que más información aporta.
¿Tengo que dejar los lácteos o la fruta para siempre?
No. Las intolerancias dependen de la dosis: casi todo el mundo tolera cierta cantidad, sobre todo repartida y con comidas. Con Nutrición se ajusta la cantidad, se eligen alternativas y se reintroduce de forma progresiva.
¿Por qué no me sirve simplemente quitar el alimento y ver si mejoro?
Porque mejorar al quitar algo no demuestra que fuera eso (muchas cosas mejoran con cualquier cambio de dieta), porque puedes seguir con el problema real sin diagnosticar, y porque las exclusiones indefinidas empobrecen la dieta. El test de aliento da un dato objetivo en tres horas.
¿Se pueden estudiar las intolerancias en niños?
Sí. El test de aliento se hace con dosis ajustadas al peso desde edades tempranas, y en niños es especialmente importante no retirar alimentos sin diagnóstico ni sin supervisión nutricional.
¿Cuánto cuesta el estudio de intolerancias alimentarias en Granada?
Consúltanos la tarifa de la consulta, del test de aliento en clínica o en casa y de la consulta de Nutrición. Te informamos sin compromiso.
Referencias científicas
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye una consulta médica.
Comer sin miedo empieza por saber qué te sienta mal de verdad.
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